La Historia


Ya hace algún tiempo he venido pensando en la idea de compilar recetas que he preparado para compartirlas con mis amigos y familiares.  Para mí la cocina es una fascinación difícil de describir. Para mí la comida es como esas canciones que te llevan a una época de tu vida, a mí los sabores y olores de la cocina me llevan a lugares remotos y al mismo tiempo me transportan en un mundo de recuerdos; mientras que la curiosidad por probar nuevos y excitantes sabores va creando a su vez nuevos recuerdos y nuevos momentos que se van adhiriendo al gusto y al olfato en mi vida cotidiana.
Había pensado en la idea de un blog pero siempre se me hace corto el tiempo que tengo para dedicar a la red, si bien no creo que pueda escribir a menudo, pensé en crearme el objetivo de compartir por lo menos alguna que otra receta por esta via… y probar a ver qué tal.
En este blog no solo quiero compartir recetas e invitarlos a prepararlas y a ser creativos en la cocina, sino que también quiero compartir mis memorias y leer las de ustedes.
Para empezar un poco de historia…

La cocina de Josefina
                Cuenta la historia de mi familia materna que mi abuelo era dueño de un restaurantico que abrió en La Guaira con un socio al llegar de las Islas Canarias, por allá a finales de los años 40 y entrando en la década de los 50. Fue allí donde conoció a mi abuela Josefina, una de las cocineras.  Para cuando yo llegue al mundo ya dicho restaurante no estaba en la familia y se habían residenciado en Caracas. Siendo la primera nieta siempre tuve una conexión especial con mi abuela, aunque mi abuelo partió cuando yo estaba muy chica, el siempre estaba presente en las comidas que preparaba mi abuela, pues ella tenía historias de cómo hacían esto y aquello en “sus tiempos”.
 Yo no sé si la cocina era el lugar preferido de mi abuela, pero lo que sí puedo garantizar es que era el lugar donde se pasaba más tiempo, una vez que terminaba con el desayuno, ya estaba pensando en el almuerzo y al terminar el mismo ya empezaba con la ardua tarea de planear para la cena. Es uno de los rasgos que herede de ella, pues para mí el mejor Domingo en casa, transcurre en la misma secuencia.  Yo me podía pasar horas arrodillada en una silla mirando y “admirando” a mi abuela cocinar, ella podía preparar de todo, y no importa que parte de la vaca, el pollo, el cochino o el pescado estuviera preparando, y créanme que en su cocina no se perdía nada, el resultado final siempre tenía un gran sabor.  Así como recuerdo mis mejores momentos en la cocina haciéndole preguntas a mi abuela, también recuerdo acompañándola a la carnicería y a la pescadería, comprando su “gajito de apio España” (mejor conocido como Celery, pero jamás escuche ese nombre de la boca de Josefina) y escogiendo la verdura para la “sopa del día” pues era casi garantizado que ella hiciera sopa a diario. 
Para mi abuela el trabajo de la mujer era en su casa, atendiendo a los hijos y preparándoles de comer, pero al mismo tiempo, ella salía a ganarse el pan de cada día vendiendo lo que estuviera a su alcance, a pesar de haber sido analfabeta, no era una mujer inculta y era luchadora como nadie. Esos rasgos se los heredo a sus hijas y a sus nietas.
Para mí los mejores recuerdos en casa de mi abuela están asociados a la cocina.  Lo que ella no sabía es que mientras me contaba historias a medida que iba picando aliños o pelando verduras, estaba también cultivando en mi el amor y la pasión por el buen comer.  Coronelía Josefina gracias por todo lo que me enseñaste y por haberme regalado la apreciación por la cocina, aunque ya no estés entre nosotros, te puedo escuchar buscando el cuchillo perdido…..
“esa es mi nieta cara”….   
Buen Provecho!  
Cornelia Josefina (1933 - 1998)

1 comment:

  1. Qué relato tan entrañable sobre tu historia y la vinculación a la cocina!
    Estoy segura que, en algún momento, tú también recibirás la mirada atenta de uno de tus pequeños mientras cocinas y entonces podrás sentir lo que ella.
    Un abrazo grande.

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